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5 ventajas de los vehículos eléctricos comerciales ligeros en entornos urbanos

«Cuando las flotas comerciales se electrifican, los beneficios son muy considerables» es una de las ideas que defiende Steven Schoefs, experto internacional en gestión de flotas de vehículos y movilidad para empresas.

Con 63 millones de vehículos, las flotas comerciales de vehículos representan en Europa el 20% del parque automovilístico total y recorren más del 40% del total de kilómetros transitados por vehículos. En consecuencia, las flotas contribuyen en mayor medida a las emisiones de CO2, siendo responsables de más de la mitad de las emisiones totales del transporte por carretera.

Precisamente porque las flotas comerciales contaminan más que los vehículos particulares, los gobiernos nacionales están tratando de favorecer la transición hacia la electrificación del transporte. Numerosos estudios e informes respaldan que electrificar las flotas de vehículos es la forma más eficiente de consolidar la movilidad sostenible. Dar prioridad a las flotas o el llamado «fleet-first» garantizará mayor y más rápido impacto global.

Las flotas comerciales tienen un gran potencial impulsor en la transición a la movilidad eléctrica que favorecerá una economía baja en carbono. En este contexto es especialmente importante el punto más crítico de los procesos de entrega y transporte comercial conocido como «última milla»: la parte final y más cercana al consumidor en entornos urbanos que es, además, la más costosa y compleja.

A continuación, se identifican 5 de los beneficios más relevantes del uso de flotas eléctricas de vehículos ligeros en entornos urbanos que demuestran que Steven tiene razón.

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1. Característica operacional idónea para la electrificación

No todas las flotas son iguales, por eso los gestores se encargan de analizar la viabilidad de electrificarlas en función de sus características y necesidades operativas. Los vehículos ligeros en entornos urbanos cuentan con dos factores favorables a la electrificación: previsibilidad de las rutas y facilidad de recarga en la jornada laboral.

Es decir, las rutas se ciñen a recorridos estándar entre almacenes y tiendas o depósitos y estaciones. La previsibilidad de los trayectos y kilometrajes facilitan el uso de la recarga inteligente en función de las pausas, puntos de entrega o paradas, reduciendo tiempos redundantes y aprovechando al máximo las ventajas del entorno urbano, sin que la autonomía sea un problema.

2. Ahorro en costes

Existen tres fuentes principales de ahorro en costes gracias a una flota de vehículos eléctricos:
  1.  Los costes de servicio, mantenimiento y combustible son más baratos que los de los vehículos de combustión.
  2.  Los costes operativos y los riesgos comerciales están aumentando para las flotas movidas por gasolina o diésel. Por ejemplo, los vehículos que no son eléctricos pagan más de 14 euros al día en el Reino Unido? para poder transitar por la zona de bajas emisiones (ZBE), donde se encuentran la mayoría de sus clientes. Usar una moto eléctrica de reparto permitiría ahorrar en un año 3.000 euros.
  3.  La fiscalidad: cuanto mayores son las emisiones de CO2 de un vehículo, mayor es la tarifa impositiva. Los vehículos eléctricos gozan de un tipo impositivo mucho más bajo.

3. Oportunidad comercial con gran potencial

Se calcula que el parque automovilístico electrificado se multiplicará por 24 de aquí a 2030, lo que supondrá más de 40 millones de vehículos eléctricos en las calles. En este contexto, la urbanización y el continuo crecimiento del comercio electrónico están haciendo que la demanda de entrega de mercancías siga aumentando. Teniendo en cuenta que ya ha comenzado el fleet-first, las flotas de vehículos están cambiando las reglas del juego siendo las protagonistas del cambio hacia la movilidad sostenible.

El valor comercial será para los primeros y más ágiles impulsores del mercado. Los actores son conscientes de ello y están desarrollando soluciones para abordar los obstáculos a la transición: las empresas de servicios públicos se están asociando con operadores de puntos de recarga y empresas de renting.

Otro de los grandes factores que están marcando la demanda tiene que ver con la percepción pública: las marcas están en sus vehículos y se ven significativamente beneficiadas en materia de reputación cuando sus flotas están electrificadas.

4. Beneficios para medio ambiente y también para la salud

La reducción del tráfico y los cierres que acompañaron a la pandemia del COVID-19 en 2020 han supuesto un argumento convincente a favor de la descarbonización del transporte. Existen evidencias de los efectos positivos de un aire más limpio en el entorno natural y en la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, algunas ciudades europeas registraron reducciones de óxidos de nitrógeno (NOx) procedentes del tráfico de entre el 50% y el 70% en comparación con los valores anteriores al cierre.

Los argumentos a favor de la descarbonización del transporte por carretera se ven reforzados por las más de 238.000 muertes prematuras que se producen cada año en Europa debido a las partículas finas presentes en el aire. Los costes anuales de la lucha contra las consecuencias sanitarias de la contaminación del transporte por carretera se estiman entre 67.000 y 80.000 millones de euros.

Los efectos tangibles de la electrificación de flotas en entornos urbanos sobre la contaminación atmosférica y la salud ponen de manifiesto el valor social inherente y a largo plazo de acelerar la movilidad eléctrica.

5. Contexto normativo favorable

Los responsables políticos y los reguladores llevan meses adoptando la táctica del palo y la zanahoria para fomentar una economía y una movilidad baja en carbono: por una parte, están desincentivando las flotas de vehículos de combustión, mientras que, por otra, están impulsando la adopción de vehículos eléctricos, con especial énfasis en las ciudades. Los vehículos contaminantes están siendo expulsados de los entornos urbanos debido a los impactos perjudiciales sobre la salud pública y la calidad del aire por culpa de las emisiones y partículas. En 2019, Europa ya contaba con 300 ZBE y en 2025 serán más de 500.

El uso de flotas de vehículos eléctricos ligeros en entornos urbanos tiene numerosos beneficios que, a su vez, crearán valor sin precedentes en el mercado del transporte. Además, resultan ser el mayor catalizador para favorecer la transición hacia la descarbonización en las ciudades.

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